lunes, 17 de agosto de 2009

No es cuestión de Sophia, es cuestión de Doña Práctica



Para los que adivinaron que es Sophia, (antes de la explicación) me alegro que hayan estado atentos en clase, y para los que siguen creyendo que me estoy refiriendo al nombre de su hermana, Sophia vendría a ser sinónimo de Filosofía.
Para empezar este relato seria bueno recalcar que desde pequeña pensé que la Filosofía, era una especie de pensamiento o éxtasis mental al que solo podía llegar gente extremadamente inteligente, con pelo largo y barba prominente; pero ahora, luego de estudiar todo un ciclo y llegar a otro de antropología filosófica, me doy cuenta que no es necesario tener los atributos anteriores, sino solamente una mente abierta colmada de inteligencia promedio dispuesta a descubrir las verdades que se encuentran escondidas a nuestro alrededor.
Ahora bien, habiendo dicho esto y esperando que aquel que se digne de leer este blog tenga las cualidades expuestas al final del párrafo anterior, proseguiremos a filosofar con el siguiente caso:
Anacleta, una “niña” de 16 años, que cursa el 5to grado de secundaria y que vive con sus padres en una cuidad normal (ni tan maleada, ni tan tranquila), persuadida por sus amigas del colegio, decide pedir permiso para ir a una discoteca, ya que es fin de año y todas sus amigas van a ir a divertirse y bailar un rato conmemorando la graduación.
Como es de esperarse, sus padres pegaron el grito al cielo al escuchar (al que no debe ser nombrado): la palabra DISCOTECA salir de la inmaculada boca de su primogénita, y le negaron inmediatamente su petición, alegando que, en aquel lugar, cuando una más distraída está, le ponen droga en su trago terminando (sino muerta y descuartizada) violada o sin riñones.
Luego de esa explicación, Anacleta se enoja un rato, piensa en su desdichada vida, y en la falta de comprensión de sus padres, y luego vuelve a la normalidad, pues de todos modos ella no tenia muchas ganas de ir a la discoteca ya que de ir hubiera tenido que pensar (mas que de costumbre) para sobrevivir a todas las cosas que se ven fuera y no dentro de las cuatro paredes de su cuarto.
Analizando este hecho, que por ley sucede a cada segundo y también nos ha sucedido en algún momento de nuestras vidas, (más si somos mujeres), generaliza a la mayoría de padres que pretenden “callar” a los hijos dándoles sermones y no charlas (porque en las charlas se permite la opinión del otro…), sobre temas y situaciones que no eran admisibles en SUS TIEMPOS y que ellos han escuchado (seguro en RPP), las atrocidades que suceden cuando los jóvenes saborean LA LIBERTAD EN SU JUVENTUD.

Lo único que nos queda a nosotros es esperar que ellos se asomen un rato a la realidad y se den cuenta que hoy en día, ya no es como en sus tiempos, y que la TEORIA de antes no supera a la PRACTICA y la experimentación, que le permite reconocer a la persona (por si sola) lo que le hace crecer y lo que le retrasa de su perfeccionamiento.